sábado, 10 de diciembre de 2011

Abre los ojos, ¿qué ves?

"Oh Dios mío, ¿qué es esto? Parece el paraíso. ¡Es maravilloso! El agua cae desde una preciosa cascada sobre una piscina, ni un pozo ni un lago, no es para nada natural. ¿Donde estoy?
En casa, sí, eso es, estoy en casa. Hogar dulce hogar. Nunca he sentido nada parecido... Como si perteneciera a este lugar, como si fuera parte de esas rocas por las que resbala el agua. ¡Oh! ¡Qué sonido mas relajante! Olas del mar, melodiosa agua que cae al agua. Be water my friend... ¿Quién no quisiera ser como el agua? Todo deriva de ella y termina en ella. Es el principio y el final.
Eden, nunca creí que fuera real, pero si lo fuera, debe de ser muy parecido a esto. Vivir aqui debe de ser fantástico... Agua potable, alimento, ni si quiera hay una temperatura desagradable... Es todo tan... perfecto. Sospechosamente perfecto. ¿Por qué no hay nadie aquí?" Margaret pierde el hilo de sus pensamientos llena de sospechas, y tal como le ha ordenado la voz sin rostro, abre bien los ojos. Comienzan a sudarle las manos y sus débiles piernas tiemblan como un flan. Margaret busca a su alrededor aterrorizada. "Con un simple rostro me vale, no necesito que sea agradable, no quiero estar sola aquí..." pide sin pronunciar una sola palabra.
Un bosque de aspecto tenebroso rodea ese falso oasis de paz. Excepto por el murmullo del agua al caer, el silencio inunda el valle, y eso solo causa mas desconfianza en Margaret.
Aunque no lo sepa, no está sola. Sin embargo, hace bien en creer en sus instintos y su intuición al afirmar asustada en un susurro:
- Es una trampa.

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